Ni pincho ni corto
A pocos días de la vuelta al duro septiembre, con los examenes de unizar encima y con mi no curro esperandome me encuentro despierta a las tantas de la noche, sin poder dormir. El insomnio, no se si es producido por las faenitas pendientes o por el jet lag que aún arrastro desde mi llegada del mundo rural, es un cosa que dudo porque van a hacer dos semanas desde que vine de vivir durante la noche y dormir por el día y mi cuerpo se había recuperado ya, eso pensaba.
Hoy, o mañana , ya no se en que momento de la noche vivo, me siento como aquella canción de Pereza, que tanto he repetido en este blog:
últimamente las cosas cambian cada vez más,
a veces pienso que algo malo viene detrás.
Y es que mi más futuro inmediato que tanto repelo es
- quitarme de una vez las asignaturas que me estoy preparando para el verano , porque no puedo acumular tantas y tantas en mi expediente academico, el curro y mi 0 sabiduría universitaria acumulada durante el curso me hace reemplarmearme que si mi carrera es de 4 años o de 10
- saber de cuantas me voy a matricular este año, si no tiro la toalla antes (cosa que dudo) para equilibrar la balanza de trabajo-universidad que tan bien se ve desde fuera pero que duro es en este lado de la carretera
- poner fin a esta situación de no trabajo, y poner el culo para unos o para otros de una vez, aunque preferiría que fuera para otros que no para unos. Me decanto por cambiar de aires antes de que me empiece a disgustar mi vocación profesional, que me ha traido mas parte negativa que positiva.
- salir de la cueva y equilibrar balanzas antes de los putos pilares ( cada vez más dispergados) ya que o me hago el harakiri o me voy de ermitaña a mi culo del mundo preferido.
